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Si vieron el video del domingo pasado, puede que recuerden que el sermón se trataba de la Parábola del Sembrador. El pensamiento principal fue que el cristiano es plantado por la semilla de la Palabra. En otras palabras, la pregunta que se hizo el domingo pasado fue: ¿Cómo se convierte la gente en creyentes? O mejor aún: ¿Cómo llega el reino de Dios a este mundo? Y la respuesta fue que Dios hace creyentes a través de la semilla de su Palabra. Así como un granjero va sembrando la semilla en su campo, también Dios va por el campo de este mundo sembrando su Palabra en los corazones de los hombres y las mujeres.

Hoy seguiremos el tema del Reino de Dios, pero no vamos a responder a la pregunta: "¿Cómo viene el reino de Dios?", sino más bien "¿Qué tal con los que no se hacen parte del reino de Dios?” En otras palabras, ahora que hay creyentes plantados por el mundo, ¿qué pasa con los no creyentes? ¿Es que eventualmente todos, incluyendo los no creyentes se convertirán en hijos del reino? Jesús respondió a esa pregunta la semana pasada diciendo, "No. No todos se convertirán en creyentes. La realidad es que vivimos en un mundo lleno de creyentes e incrédulos, y luego por medio de una parábola nos dice cómo hacerlo.

Y ese es realmente el propósito de esta parábola que hemos llegado a conocer como la parábola de la mala hierba (maleza). Jesús quiere explicar a sus discípulos cómo son las cosas en este mundo. Hay creyentes e incrédulos. Usando la analogía de la agricultura, dice que hay trigo y hay mala hierba. Entonces, ¿qué pasa con la mala hierba? ¿Deberíamos los cristianos ir por todo el mundo y arrancarla? Para decirlo de otra manera, "Jesús, ¿no es malo que creyentes e incrédulos vivan uno al lado del otro?

Bueno, por eso Jesús les dijo a sus discípulos esta parábola. Él dijo: "El reino de los cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo" (v. 24). ¿Quién es este hombre que sembró buena semilla en su campo? Jesús dice: "El que sembró la buena semilla es el Hijo del Hombre. En otras palabras, soy yo, yo mismo."

Así que, noten que el Hijo del Hombre produce un resultado sobrenatural con su siembra, llena el mundo con "hijos del reino". Eso significa que tú y yo, y todos los que creen en Jesús como su salvador, somos ahora mismo hijos e hijas del reino que pertenece a Cristo que es el rey. Piensa en eso. Cristo es el rey. Tú y yo somos hijos e hijas de ese rey, lo que significa que según Dios ya somos considerados príncipes y princesas mientras continuamos viviendo nuestras vidas en este mundo! ¡No siempre parece así, pero es así!

Así que, en este mundo Jesús ha sembrado y sigue sembrando buena semilla. "Pero mientras todos dormían, llegó su enemigo y sembró mala hierba entre el trigo, y se fue. Cuando brotó el trigo y se formó la espiga, apareció también la mala hierba. Los siervos fueron al dueño y le dijeron: "Señor, ¿no sembró usted semilla buena en su campo?" (vv. 25-27a). Es una pregunta interesante. Miras a tu alrededor y ves el desorden en el que está el mundo hoy en día, y te preguntas: "Pero Dios, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, entonces, vinieron todas estas malas hierbas?"

La palabra griega que se traduce al español como "mala hierba" indica un tipo de planta que es similar al trigo. Se parece al trigo. Incluso se podría decir que su apariencia herbal podría engañar al ojo inexperto. Pero los cristianos eruditos saben la diferencia. Los cristianos entrenados son capaces de separar las dos cosas en sus mentes. ¿Qué dice el granjero sobre la infestación de cizaña en su campo? Dice: "Déjala allí, "no sea que, al arrancar la mala hierba, arranquen con ella el trigo" (v. 29).

Ahora bien, hacemos bien en detenernos aquí para comprender lo que Jesús está diciendo.

Hay un enemigo. Se llama el diablo (v. 39), y el diablo también está activo en la siembra de su semilla. O sea, a veces descartamos la presencia activa del diablo en este mundo. Sabemos que está ahí, pero no sé cuánto pensamos en él como el que está detrás de todo lo que está pasando. No sé cuánto lo consideramos una amenaza a nuestras vidas y a las vidas de nuestros hijos. Pero un enemigo es alguien que se opone a ti... que está en tu contra. Un enemigo nunca es neutral.

Y por eso Jesús compara la semilla del diablo con la mala hierba. Una cosa que he aprendido al tratar de mantener un césped a lo largo de los años es que las malas hierbas no son neutrales. Impiden el crecimiento del césped. Superan al césped, o en este caso al trigo, de modo que el trigo no puede crecer en todo su vigor porque las malas hierbas lo impiden. Lo ahogan. A menudo mantienen la planta buena atrofiada en su crecimiento.

Una pregunta: ¿Los cristianos de hoy en día se han atrofiado en su crecimiento debido a la infestación de mala hierba inmoral a nuestro alrededor? La industria del entretenimiento no es moral, y sin embargo eso es probablemente lo que nos llena la mente más que cualquier otra cosa. Los jóvenes entre nosotros deben ser conscientes de lo que permiten en su mente. Basura dentro, basura fuera.
Por tanto, entendemos la razón de la pregunta de los sirvientes: "¿Quieres que vayamos y arranquemos las malas hierbas?" Tiene sentido desde un punto de vista puramente lógico. Los granjeros no permiten que la mala hierba crezca con el trigo - mejor deshacerse de ella. Algo así como lo que está sucediendo con la cultura de la cancelación de hoy en día. "No nos gusta tu punto de vista, así que vamos a eliminarte."

Es muy revelador que Jesús diga: "No hagas eso". Es muy revelador en cuanto a su carácter. ¿Quiere Jesús vengarse de los que no creen en él? ¿Quiere Jesús forjar un reino de creyentes por la fuerza? ¿Es la cara principal de Jesús una cara de juicio? ¿O prefiere Jesús esperar, tener paciencia, dejar que los creyentes y los incrédulos vivan juntos para que los creyentes puedan influenciar a los incrédulos para que al final ellos también puedan evitar el juicio?

No es que Jesús diga que no habrá ninguna consecuencia para los que se niegan creer en él. Sí habrá un juicio. Aquellos que no acudan a él para pedirle perdón serán juzgados. Pero ese juicio es para él y sólo para él, no para nosotros. Ese juicio es para después, no para ahora. ¿Por qué? O sea, creo que es una pregunta candente que tienen muchos creyentes. ¿Por qué? ¿Por qué esperar a la separación? ¿Por qué no juzgar a todos ahora?

Bueno, ¿y si Jesús hubiera decidido juzgarte antes de que llegaras a la fe? ¿Y si Jesús no fue paciente contigo cuando pecaste? ¿Y si Jesús decidió vengarse de ti por tus ofensas hacia él en vez de tener misericordia?

O sea, Jesús usa una frase muy importante para responder a los sirvientes que le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancar la cizaña?" Dice: "No, porque mientras arrancas la mala hierba, puedes arrancar el trigo con ella". Si saliéramos a practicar la yihad contra los que aún no conocen a Cristo, nunca conocerían a Cristo. Y si miras al mundo incrédulo y los ves a todos como tus enemigos, entonces nunca te acercarás a ellos para hablar sobre Cristo. ¿Y qué hay de esos hombres y mujeres, niños y niñas, que aún no conocen a Jesús como su Salvador, pero que Dios sabe que un día conocerán a Jesús como su Salvador? ¿Qué pasa con todos ellos? Entonces Jesús dice, "La misión de la iglesia no es salir a declarar la guerra contra aquellos que no son miembros de la iglesia. La misión es amarlos. La misión es simpatizar con ellos. No deben unirse a ellos. No deben copiarlos. Pero deben orar por ellos, e ir a hablar con ellos.

¿Ven cómo nuestro Señor gobierna el reino de este mundo? Vivimos en el reino de su gracia. Dios no quiere enviar a nadie al infierno. Y por eso es paciente. Es paciente como lo fue contigo, y mientras tanto los mártires del cielo gritan: "¿Cuánto tiempo, Señor, ¿hasta cuándo Señor, seguirás sin vengar nuestra muerte?" Y él dice, "Sólo espera. Te prometo que habrá justicia. Habrá una cosecha. Habrá una separación. Pero mi preferencia es siempre salvar en lugar de juzgar. Siempre es rescatar en vez de condenar" (Apocalipsis 6:9-11).

Ahora bien, piensen ustedes en eso, y piensen en la bendita posición en la que nosotros que creemos estamos. Ya estamos salvados. Ya somos hijos e hijas del Rey Jesús. Y en lugar de cosecharnos de inmediato una vez que estamos salvados, nos deja en esta tierra para estar entre la maleza. Para influir positivamente en la mala hierba. Para llegar con amor a la mala hierba. Para servir de conservador en este mundo para las generaciones futuras. Para que haya gente piadosa en este mundo para criar a la próxima generación. ¿Ves el tremendo propósito que tienes?

Pero si te encierras como si fueras un monje en un monasterio, ¿para qué servirías entonces? O si vas por ahí juzgando a todo el mundo como lo hizo la iglesia durante la inquisición española, ¿qué influencia positiva tendrás entonces? Y si piensas que la forma de separar el trigo y la cizaña es a través de un montón de reglas y leyes farisaicas—bueno—cualquiera que lo intente sólo consigue arruinar el trigo junto con la cizaña.

Entonces, ¿qué hacemos? Vivimos nuestras vidas con alegría y audacia como cristianos porque sabemos que hay una cosecha próxima. Todo se solucionará al final. Dios sabe qué presidentes y gobernantes de este mundo están dañando a propósito a la gente de este mundo. Dios no se equivocará en la cosecha. Pero para eso están los ángeles: para recoger en la cosecha, para separar el trigo de la cizaña. Esa responsabilidad no es nuestra.

¿Saben para qué estamos ustedes y yo? Para vivir como el trigo. Para ser y seguir siendo cristianos en un mundo incrédulo. Para amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Para amar a Dios sobre todas las cosas. O sea, Dios no les ha dado este trabajo a los ángeles. El trabajo de ellos es juzgar. Su trabajo es desherbar. Pero, ¡qué trabajo más glorioso nos ha dado el Padre! ¡Podemos sembrar! ¡Podemos proclamar la paz! ¡Podemos proclamar el perdón! Podemos practicar la paciencia divina mientras tanto porque ya sabemos cómo seremos juzgados. "Inocente, por causa de Jesús". El versículo 43: "Entonces los justos brillarán en el reino de su Padre como el sol. El que tenga oídos, que oiga". Amén.