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Nuestro ministerio se basa en la verdad sólida
de la Palabra de Dios
(Mateo 7:15-29 / 14 de junio de 2020)

Si vieron el video del sermón la semana pasada, recordarán que nuestro ministerio es llevar a cabo la misión que Jesús nos dejó. Debemos proclamar el nombre del Dios Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo a todas las personas, sin importar en qué parte del mundo Dios nos haya establecido. Y de todos los lugares del mundo donde sí nos ha puesto, al menos en este momento, ese lugar es Waukegan y sus alrededores.

Dijimos también que nuestro mensaje es uno de arrepentimiento y perdón de pecados en el nombre de Jesús. No es solo cuestión de disculparse. Tampoco es simplemente decir: "Está bien; no es gran cosa". Más bien, es cuestión de liberar a alguien de su deuda de ofensa con nosotros porque Jesús nos ha liberado de nuestra deuda de ofensa con él; murió en la cruz. Y en la cruz Dios no dijo: "Está bien; no es gran cosa." Más bien, el trato fue tan grande que le costó la vida a Jesús. O sea, el pecado siempre es serio. Pero debido a que Jesús murió como medio de pago por nuestro pecado, ahora estamos libres de nuestra deuda con Dios, y aquí están las Buenas Nuevas que tenemos para proclamar como iglesia: ¡también lo están todos los demás!

Entonces, el ministerio (el trabajo del cristiano en la tierra) es, en su forma más pura, un mensaje. Es el mensaje de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están trabajando juntos para salvarnos de la muerte para que podamos vivir para siempre en el cielo. Podríamos referirnos a nuestro ministerio aquí en esta congregación como el Ministerio de la Palabra de Dios. No todo lo que hacemos proclama explícitamente la Palabra de Dios, pero todo lo que hacemos tiene como objetivo final proclamar la Palabra de Dios a todos los que estén dispuestos a escuchar.

Es muy importante que entendamos nuestro mensaje correctamente. Es especialmente importante que yo, su pastor, entienda nuestro mensaje, pero también es importante que cada uno de ustedes, como representante de nuestra iglesia, también tenga el mensaje claro en su mente. Porque si fuéramos a la ciudad diciendo todo tipo de cosas diferentes, sería bastante confuso, y la confusión es un caos, o como me gusta decir: "Si confundes, pierdes". O sea, si alguien no va a creer en Jesús, que no sea porque no entendió nuestro mensaje.

Por supuesto, todo esto puede sonar irónico porque si hay un mensaje en nuestro mundo moderno que confunde a la gente, es el mensaje de la iglesia. "¿Qué dice realmente la Biblia?" De hecho, sería un ejercicio interesante que todos ustedes escribieran en un papel individual lo que la Biblia tiene que decir con respecto a los temas candentes del día. Ahora tomemos ese ejercicio y extendámoslo a los residentes del Condado Lake. De ahí la confusión.

Tal vez te hayas preguntado: “Si la Biblia es un libro coherente que no ha cambiado desde que Moisés escribió los primeros cinco libros en un trozo de papiro, ¿por qué hay tanta confusión? Jesús, contesta esa pregunta directamente: es por la presencia de falsos profetas.

Entonces, ¿qué es un falso profeta? Bueno, no suena como una descripción positiva para un maestro de la Palabra de Dios. Ningún predicador quiere ser etiquetado como un “falso” profeta. El adjetivo “falso” tiene connotaciones negativas. Significa que lo que la persona dice no es cierto, lo que significa que no tiene sentido escuchar a esa persona. ¿Por qué alguien querría llenar su mente con información falsa, especialmente cuando la información falsa, como ustedes bien saben, no es benigna, pero puede ser terriblemente peligrosa? Nadie en su sano juicio lo haría. Pero ese es el punto. Cuando estás confundido, no lo sabes, por lo que no estás seguro.

Piensa en todos los jóvenes de nuestro país que intentan averiguar qué deberían y qué no deberían pensar sobre el estado de las cosas de nuestra nación. Lo que Jesús dice es que cuando se trata de su mensaje (y, por lo tanto, nuestro mensaje), la información errónea sobre lo que Dios dice será una realidad. Habrá información errónea. ¿Se va a difundir a propósito? Bueno, me imagino algo sí y algo no. Date cuenta de que gran parte de todo esto es simplemente ignorancia. Pero si se hace a propósito o no es realmente un punto discutible: no es la persona lo que importa; es el mensaje de la persona.

Eso nos lleva a nuestra comprensión del término “profeta” en la Biblia. La mayoría de las personas, cuando escuchan la palabra profeta, piensan en alguien que puede decir lo que sucederá en el futuro. Había profetas en la Biblia a quienes Dios les dijo lo que iba a suceder en el futuro, pero había muy pocos. Si fueras judío y vivieras en la Jerusalén del Antiguo Testamento y escucharas la palabra “profeta”, no pensarías en un adivino o alguien que pueda predecir el futuro. Pensarías en un hombre que representa a Dios en lo que dice. Pensarías en un predicador. Escucharías acerca de él y te dirías a ti mismo: “Esa persona habla por Dios”.

Lo que Jesús está diciendo es que no todos los que dicen hablar por él realmente lo hacen. Por eso él nos dice que debemos tener cuidado. Especialmente necesitamos ser observadores porque los falsos profetas no son reconocidos de inmediato. Jesús dice: “Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces” (v. 15). Por lo tanto, no podrás determinar si lo que dice un predicador, sacerdote o rabino es realmente lo que Dios dice en función de cómo se ven.

No puedo decirles cuántas personas eligen una iglesia en función de cómo se ve. O cuántas personas llaman propia a una religión en función de su apariencia externa. “Oh,” dicen, “¡esta iglesia parece una iglesia real! Tiene vestimentas, velas y techos altos con muchos íconos “. O, por otro lado, “¡Esta iglesia parece una iglesia real! No tiene ninguna de las fanfarrias y decoraciones fantasiosas como las otras iglesias en las que crecí”.

O sea, ¡olvida todo eso! Lo que importa es el mensaje del predicador. Lo cuál es el significado del versículo 16: “Por su fruto los conocerán”. Y, ¿cuál es el fruto de un predicador? Es el mensaje que sale de su boca. No si él es moderno o chévere, joven o viejo, si su presentación está pulida o no. Lo que él dice es lo que importa, porque al final de tu vida, lo que crees es lo que cuenta. Notemos las palabras de Jesús: "No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo" (v. 21).

¿Cuál es la voluntad del Padre de Jesús en el cielo? Bueno, Jesús nos dice eso también. Juan 6:40: “Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo [Jesús] y crea en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré el día final.”

Esa es la voluntad suprema de Dios: que todas las personas puedan tener fe en Jesús para que puedan escapar de la muerte en el día final. Es por eso que nuestro mensaje, nuestro ministerio, es de arrepentimiento y perdón de pecados en el Nombre de Jesús. Y es imperativo que nos mantengamos en el punto, porque la puerta es estrecha, y las tormentas que nos abaten en la vida son grandes.

O sea, el peligro para un incrédulo es nunca entender lo que significa ser un pecador, y por lo tanto, lo que significa cuando la Biblia llama a Jesús su Salvador. Pero el peligro para el creyente es distraerse tanto por los muchos otros mensajes en el mundo, que cuando se trata del pecado y un Salvador, ya no le importa. “Es que ¡ya sé todo eso! No necesito asistir a misa o al estudio bíblico. ¡Todavía creo en Dios!”

Jesús dice: “Hay dos tipos de personas en este mundo: sabios y necios. La persona sabia escucha las palabras de Dios y las pone en práctica. Ambas, fíjense, son actividades en curso. La persona necia escucha las palabras de Jesús y no las pone en práctica. Los versículos 24-27: 24 »Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. 25 Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. 26 Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. 27 Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa. Esta se derrumbó, y grande fue su ruina».

Muy parecido a Los Tres Cerditos, ¿no? De hecho, creo que Disney le robó la idea a Jesús, pero es la misma idea. ¿Cuál es el punto? Que hay maldad en este mundo. Y si hay maldad incluso en los cuentos de hadas, ¿deberíamos sorprendernos cuando las tormentas de la vida golpeen contra nuestra casa? ¿O debería decir contra nuestro hogar? ¿Cuál es la base de tu hogar? ¿La Palabra de Dios o la palabra del hombre? ¿Y cómo lo sabes? ¿Tu hogar todavía se mantiene firme en los principios de la Palabra de Dios o es que esos principios ya han sido comprometidos por mucho tiempo? ¿Cómo va tu matrimonio? ¿Cómo va la fe de tus hijos? ¿Cómo está el clima en casa? ¿Constantes disputas y críticas? ¿O disputas que finalmente se resuelven mediante el perdón? Tomemos el examen.

La prueba de que lo estamos haciendo bien, ¡no es que evitemos las tormentas! Estás viviendo en tierra de fantasía si no hay tormentas en tu vida. Más bien, la prueba es si nosotros y nuestro hogar capeamos las tormentas. ¿Qué significa "capear la tormenta"? Bueno, no significa que lo superemos ileso. Los cristianos pecan tanto como los no cristianos. La prueba es si nuestro hogar todavía está de pie en el día final.

Es posible que las tormentas de la vida te hayan arrancado el “siding” (revestimiento) de tu hogar. Está bien. Pero ¿Sigues de pie? ¿Todavía te humillas humildemente de tus pecados ante Dios y le pides que te perdone por causa de Jesús? Esa es la clave. Esa es la prueba. Ese es el mensaje. "...en su nombre [el de Jesús] se predicarán el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén" (Lucas 24:46-47).

Alguien dice: "No estamos en Jerusalén". Así es. Estamos en Waukegan. Nuestro ministerio es aquí donde Dios nos ha establecido. Y nuestro ministerio se basa en la verdad sólida de la Palabra de Dios. Por eso va a mantenerse de pie. Y por eso los hogares de nuestra congregación y los que vienen a ella se mantendrán firmes. La base es firme. El mensaje es claro. Hay perdón para todos los que se arrepienten en el nombre de Jesús. Amén.